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LA CRONOBIOLOGÍA

LA CRONOBIOLOGÍA

LA CRONOBIOLOGÍA

La cronobiología (chronos = tiempo en griego) estudia los ritmos biológicos, es decir, las variaciones de nuestra actividad biológica en función del tiempo.
Históricamente, esta ciencia se utilizó primero en el ámbito médico, principalmente para elegir el momento para administrar los medicamentos, tanto para optimizar su eficacia, como para reducir sus efectos secundarios.

LA CRONOBIOLOGÍA
¿Qué son los ritmos cronobiológicos?

El organismo humano tiene una jerarquía de ritmos biológicos y varios relojes biológicos.
Los ritmos biológicos programan el funcionamiento del organismo: la ingestión de alimentos, la actividad física e intelectual, el sueño. Dependen del patrimonio genético.
Los sincronizadores son factores ambientales capaces de «reencajar y ajustar» los ritmos biológicos. El más evidente de los sincronizadores es la alternancia día/noche.
Los relojes biológicos están en los órganos -como el cerebro, el hígado, los riñones- y sirven para orquestar y armonizar el conjunto de los ritmos biológicos. Están permanentemente conectados al medio ambiente y sincronizados con él.

Los ritmos cronobiológicos pueden funcionar las 24 horas (circadiano), 28 días (mensual), 3 meses (estacional) e incluso a los ritmos climatéricos, que duran entre 7 y 9 años.

La crono-nutrición: aplicar la cronobiología a la nutrición para mejorar la pérdida de peso

La crononutrición permite aportar el o los nutriente(s) al organismo en el momento preciso en que lo necesite más o tenga el mayor impacto sobre nuestra fisiología.
Son varias las secreciones relacionadas con la ingestión de alimentos: enzimas y hormonas. Éstas no son constantes ante un mismo tipo de comida ni a lo largo del día, lo cual significa que el organismo sacará más o menos provecho de un alimento según el momento del día en que sea consumido. Al estudiar las razones específicas del aumento de peso, se constata que la modificación del ritmo de la actividad a lo largo de estos últimos años ha influido en el comportamiento alimentario. 
Según la cronobiología,  el día se identifica con la fase catabólica donde tiene lugar mayoritariamente una reducción de las grasas acumuladas y una eliminación de los desechos, y la noche es la fase de almacenamiento de grasas. Por consiguiente, para favorecer el adelgazamiento es preferible evitar las comidas muy ricas por la noche, y tomar un desayuno equilibrado y copioso para el aporte energético de la jornada.
En lo que respecta a la estrategia nutricional a seguir, hay que centrarse en ciertos órganos, sobre todo el tejido adiposo (formado por millones de células adiposas: los adipocitos), el hígado (órgano clave del almacenamiento/eliminación), el páncreas, los riñones (para controlar la retención de agua) y el tubo digestivo (por sus funciones enzimáticas). Habrá que estimular las fases de eliminación y de desintoxicación durante el día, y frenar la fase de almacenamiento nocturno.
 

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