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LA FATIGA

LA FATIGA

LA FATIGA

Más de uno de cada dos franceses se siente «fatigado», según el estudio IPSOS realizado en julio de 2011. Es un fenómeno trivial, pero no por ello es sencillo.

LA FATIGA
La fatiga se describe como una sensación de pérdida directa de energía. Cuando no existe ninguna patología demostrada, se distingue entre:
 
  • La fatiga simple: se debe a un esfuerzo físico sostenido. Es la que sentimos, por ejemplo, después de una larga caminata o al ir a dormir muy tarde.
  • La fatiga psíquica: suele aparecer después de actividades que requieren una gran concentración o memorización, incluso en situaciones cotidianas de estrés familiar o profesional. Puede interferir con la fatiga simple y dar lugar a una sensación de laxitud psíquica y moral.
  • La fatiga emocional: se deriva de emociones y problemas emocionales difíciles de encajar, como un shock afectivo o un duelo.
  • La fatigue crónica: se nota todos los días y es difícil hacerla desaparecer, ni siquiera haciendo reposo. A menudo es resultado de la combinación de varios factores negativos: estrés de la vida cotidiana, agotamiento, perturbaciones del sueño y estar en baja forma durante el día. Es un estado que debemos tomarnos muy en serio y deberemos consultar a nuestro farmacéutico para pedirle un consejo personalizado, o a nuestro médico.
Pueden ser muy variados, pero los más frecuentes son:​
  • los trastornos intelectuales: dificultades de concentración, problemas de memoria y de atención
  • los trastornos de carácter: irritabilidad, ansiedad, tristeza, pesimismo, desmotivación
  • los problemas musculares: dolores musculares, calambreslos trastornos digestivos: diarrea, estreñimiento.
Una forma de vida sana asegura un sueño reparador. Debemos limitar el consumo de excitantes (té, café) por la noche, y el número de cigarrillos que fumamos cada día. Efectivamente, a partir de 5 cigarrillos diarios, la respiración disminuye: una respiración corta y entrecortada da lugar a la rápida aparición de fatiga durante la realización de gestos cotidianos.
La alimentación juega un papel importante aquí: debemos tomarnos nuestro tiempo para las comidas y dar prioridad a los alimentos ricos en vitamina C (frutas y verduras frescas) y magnesio (cereales, frutos secos, soja).

Los productos lácteos, ricos en calcio (relajante), magnesio (anti-estrés) y triptófano (un aminoácido conocido por sus propiedades calmantes) son relajantes y favorecen un sueño de buena calidad.

Las féculas, como las patatas y el arroz, deben consumirse con moderación, sobre todo por la noche: en grandes cantidades retrasan la llegada del sueño.  
El alcohol (que siempre hay que consumir con moderación) es un falso amigo: en el caso de algunas personas parece facilitar la conciliación del sueño, pero al final reduce las facultades de recuperación.
Lo ideal es cenar antes de las 21h y finalizar la cena con una tisana de hierbas (tila, verbena, manzanilla, valeriana, etc.) o con un vaso de leche tibia por su efecto tranquilizante natural.

Para eliminar tensiones, lo ideal es realizar regularmente una actividad física o deportiva adaptada. Sin embargo, no se debe practicar deporte a horas tardías de la jornada, puesto que la actividad deportiva conlleva la secreción de unas hormonas que estimulan el estado de vigilia.
  • Resulta útil reservarse cada día un tiempo de distensión realizando actividades relajantes, como escuchar música, meditar hacer la siesta. En efecto, para descansar se necesita aproximadamente un cuarto de hora se sueño, pero para relajarse basta con 3 minutos. El aprendizaje de técnicas de relajación por parte de especialistas puede ayudar.
  • Una de las primeras medidas propuestas por los especialistas del sueño es arreglarse el dormitorio de modo que esté dedicado exclusivamente al sueño. Evitar la televisión en dicha habitación. De igual modo, el despacho no debe ser el dormitorio…
  • ​El dormitorio es un lugar para dormir, no una sala multi-uso. En lo que a la cama se refiere, es un elemento esencial: resulta difícil vivir noches de ensueño en un colchón deformado. Lo ideal es cambiarlo cada 10 años.
  • El ambiente sereno del dormitorio facilita un ciclo de sueño regular y reparador. Es importante respetar los propios ritmos y escoger la hora ideal para levantarse y acostarse, adaptándose a las limitaciones de la vida cotidiana.

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